REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
TRIBUNAL PRIMERO DE PRIMERA INSTANCIA EN FUNCIONES DE JUICIO. EXTENSIÓN PUERTO CABELLO.

REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA


PODER JUDICIAL

Tribunal Penal de Juicio de Puerto Cabello
Puerto Cabello, 24 de Enero de 2006
195º y 146º
ASUNTO PRINCIPAL : GP11-P-2005-002621
ASUNTO : GP11-P-2005-002621

Revocatoria de Medida Cautelar Sustitutiva de Libertad.


Prevista como estaba el día de hoy, la celebración de la Audiencia de Juicio Oral y Público, en el presente asunto, seguido en contra del ciudadano acusado: Aníbal José Rodríguez González, verificada la presencia de las partes, encontrándose presentes el ciudadano Fiscal Octavo del Ministerio Público de la Circunscripción Judicial del Estado Carabobo, Oscar Álvarez Anziani, la ciudadana Abogado Ernestina Quintero, Adscrita a la Unidad de Defensa Pública Penal, Extensión Puerto Cabello, defensora del ciudadano acusado quien no compareció a la referida audiencia.

Este Tribunal previo al pronunciamiento que es necesario en relación a la incomparecencia del acusado Aníbal José Rodríguez González, observa lo siguiente:

Primero: Que el mismo fue privado de su libertad en fecha 12 de julio de 2005, y en la oportunidad de la realización de la correspondiente Audiencia de Presentación, realizada el 14 de julio del mismo año, les fue dictada Medida de Privación Judicial Preventiva de Libertad.

Segundo: Que en fecha 12 de agosto del año en curso fue presentada la correspondiente en acusación, por parte de la Fiscalía Octava del Ministerio Público fijándose la realización de la Audiencia Preliminar.

Tercero: Que en la oportunidad de la realización de la Audiencia Preliminar, se admitió la Acusación Fiscal por la presunta comisión de los delitos de Hurto en grado de tentativa, previsto y sancionado en el artículo 453 en concordancia con el 80 del Código Penal venezolano vigente el delito de Fuga, previsto y sancionado en el artículo 258 ejsudem, ordenándose la apertura a juicio oral y público, y en la misma oportunidad el Juez de Primera Instancia en Funciones de Control 1 de esta Extensión Judicial, acordó Medida Cautelar Sustitutiva de Libertad, concretamente de las previstas en los ordinales 3°,4° y 9° del Artículo 256 del texto adjetivo penal, es decir, la presentación ante la Unidad de Alguacilazgo de esta Extensión Judicial cada 10 días; la prohibición de salir del Estado Carabobo y la prohibición de portar arma de fuego o arma blanca..

Cuarto Que consta al folio veintiocho (28) de las actuaciones, que el acusado de autos, al momento en que ingresó al Internado Judicial de Carabobo, se encontraba cumpliendo Libertad Condicional, según fue informado por el Director de dicho Centro de Reclusión.

Quinto: Que desde la fecha en que le fue acordada la Medida Cautelar Sustitutiva de Libertad, 29 de noviembre de 2005, el mencionado acusado no se ha presentado ante la Unidad de Alguacilazgo de esta Extensión Judicial, así como tampoco compareció el día de hoy a la Audiencia de Juicio Oral y Público fijada.

Planteado el asunto en los términos que preceden, considera oportuno quien decide realizar la siguiente consideración: A los fines de garantizar el Estado Social de Derecho y de Justicia consagrado en el artículo 2 de la Constitución Nacional, lo cual se traduce en que las nuevas disposiciones Constitucionales, moldean la existencia de un Estado justicialista por encima de las formalidades, y al declararse la República Bolivariana de Venezuela como un Estado Democrático y de Justicia en el cual se propugnan los valores como la ética como plataforma axiológica fundamental, los criterios sostenidos por nuestro anterior sistema de administración de justicia deben quedar en el pasado, debe el Juez estar vigilante de el cumplimiento de las condiciones que en un momento dado le son impuestas al sub judice a los fines de ser juzgado en libertad, por cuanto en nuestra República debe existir un cabal entendimiento de la Tutela Judicial Efectiva, que no es otra cosa que acercar a la Justicia a las necesidades cotidianas de las personas que acuden ante los órganos de administración de justicia como esperanza de solventar las diferencias y conflictos que se dan dentro de una realidad histórica. No en vano, indicó nuestro Máximo Tribunal:

“…El peligro de daño se evidenció en un Poder Judicial corrupto, tribal, que originaba desconfianza al justiciable y que, en definitiva, abrió un surco profundo en la sociedad a quien se le limitó su acceso a la justicia, que cuando pudo acceder a ella, se le negó, y que en definitiva fue el gran causante de la ruptura entre el Estado y la Sociedad…” (Sic Omissis) .

En armonía con el criterio Jurisprudencial anteriormente citado, es un deber Constitucional del Juez Administrar Justicia, analizando cada caso concreto, cada situación en particular a los fines de garantizar una efectiva y expedita justicia, como valor fundamental del ser humano, y como médula central de la estructura de nuestro Estado Social de Derecho y de Justicia.

En el caso sujeto a consideración se trata de una excepción al principio de ser juzgado en Libertad, por cuanto nuestra legislación establece el principio de LA LIBERTAD PERSONAL consagrado en el artículo 44 Constitucional, el cual entre otras cosas, significa que, las personas serán juzgadas en libertad excepto por las razones determinadas por la Ley y apreciables por el Juez o Jueza en cada caso, de lo cual se infiere, el establecimiento de la libertad como regla o principio del proceso penal y por consiguiente la prohibición del decreto apriorístico de privación de libertad.

Tal principio que no es otra cosa que la expresión de un estado normal, es acogido expresamente por el legislador en el artículo 243 de nuestra norma adjetiva penal, el cual ubica a las medidas de coacción personal al exclusivo servicio de los fines procesales y pone de manifiesto la distorsión que de aquellas se hace cuando se les utiliza con fines de control social.

En el caso sub examine, la situación planteada por ser excepcionalmente contraria al principio que informa que todo imputado tiene derecho a permanecer en libertad durante el curso del proceso penal (artículo 44 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela) requiere del Juzgador un minucioso examen de parte de quien decide, tanto a la luz de las garantías constitucionales como legales que garantizan el debido proceso y la Justicia para el acusado de autos, así como también para las víctimas en el presente asunto.

Así pues, el ciudadano acusado al no presentarse periódicamente y no asistir a los actos fijados por este Tribunal, ha demostrado el periculum in mora o peligro por la demora, traducido en el hecho de que abusando de su libertad, impide el cumplimiento de los fines del proceso.

Quien decide, igualmente considera que el artículo 2 Constitucional, no sólo se refiere a la forma social que ha de adoptar la composición del Estado venezolano, sino que pasando del ámbito político económico, entra a instancias que nos atañen directamente a los operadores de justicia, toda vez que se ordena que Venezuela además de constituirse en un Estado democrático y social, ha de ser también un Estado de Derecho y de Justicia. De lo que se infiere pues que el Estado Democrático no ha de quedarse en lo formal, sino que ha de dirigirse a realizar el sustrato sustancial de la democracia, es decir los derechos sustantivos de supervivencia sociales, económicos y culturales.

El caso concreto que se plantea a este Despacho, requiere pues una manifestación de ese Estado de Justicia que tiende a garantizarla por encima de la legalidad formal.

Así, considera quien aquí decide, que cuando a un imputado o acusado le es otorgada una Medida Cautelar Sustitutiva de Libertad, en garantía de sus derecho a ser juzgado en Libertad, es su responsabilidad que tal situación permanezca hasta el juicio oral y público, y en el caso que nos ocupa, se observa que el acusado: Aníbal José Rodríguez González, ha incumplido con la Medida Cautelar Sustitutiva de Libertad que le fue impuesta lo cual sin duda, es manifestación de que permaneciendo en libertad, no serán satisfechos las resultas del proceso.

Por todas las anteriores consideraciones, lo ajustado a derecho en el presente caso es REVOCAR LA MEDIDA CAUTELAR SUSTITUTIVA DE LIBERTAD dictada por el Juez en Funciones de Control 1 de esta Extensión Judicial en fecha 29 de noviembre de 2005, al acusado Aníbal José Rodríguez González, portador de la cédula de identidad personal N° V- 6.129.008, de conformidad con lo establecido en el artículo 262 ordinales 2° y 3° del Código Orgánico Procesal Penal, y así se decide.


DISPOSITIVA.

Con fundamento en las anteriores consideraciones, este Tribunal de Primera Instancia en lo Penal, en Funciones de Juicio 1 del Circuito Judicial Penal del Estado Carabobo, Extensión Puerto Cabello, Administrando Justicia en Nombre de la República Bolivariana de Venezuela y por Autoridad de la Ley, emite los siguientes pronunciamientos: Primero: Revoca la Medida Cautelar Sustitutiva de Libertad al ciudadano Aníbal José Rodríguez González, portador de la cédula de identidad personal N° V- 6.129.008, Segundo: Se ordena la aprehensión del mismo, en consecuencia ofíciese a los organismos de seguridad del Estado, indicándoles que una vez aprehendido, deberá ser puestos a la orden de este Despacho y recluido en el Comando Policial de esta ciudad; Cúmplase.


Anna María Del Giaccio Celli.
Juez Titular en Funciones de Juicio 1
Del Circuito Judicial Penal del Estado Carabobo,
Extensión Puerto Cabello.



El Secretario,

Abogado. Alejandro Callejas.



En la misma fecha se cumplió lo ordenado.




El Secretario,


Abogado. Alejandro Callejas


AMDGC/amdgc
GP11-P-2005-002621.